Aprovecho para subir un reportaje que tenía guardado en mi arca de los recuerdos.
Se trata del mes de septiembre de 2009, mis titulares iban ataviados con las ropas propias de la época estival, de blanco pureza...
Pero en realidad de lo que yo vengo a hablar hoy es de lo que llevo esperando todo un año.
Trescientos sesenta y cinco días, soñando con lo que el domingo voy a volver a vivir...tenerte frente a mi, Madre...
Es verdad lo que dicen, mientras más esperas con ansia que llegue un día, más largo se hace...
¡pues no se me está haciendo larga esta semana! Más larga que un día sin pan, ^^
Pero llegará, y volveré a ponerme nerviosa cuando entre en Pedro Romero, y otra vez las calores al entrar a S.Ignacio de Loyola, y se sucederán las frases sin sentido, tartamudeo, leves mareos y taquicardias, como esa primera vez que te ví...
Pensareis que estoy describiendo lo que una persona siente cuando está enamorada, pero es que es así, es un sentimiento muy parecido...
Cuando me voy acercando, voy dándome cuenta de como me sonríes, como me das la bienvenida, y como majestuosa me prestas tu mano para que la bese...
Después te miro, y me miras, y en tus ojos veo las respuestas a la preguntas que me llevo repitiendo todo el año, veo las soluciones que brindas a mis problemas...
Cuando te tengo en frente todas mis dudas y miedos desaparecen, y lo que antes creía imposible en ese momento me hace fuerte y capaz de todo...
No se, Rosario, permiteme que te tutee, por que te siento cercana, mi segunda madre, mi confianza y mi apoyo; no se como explicarme el que sienta todo esto, el que sienta como me hablas sin decir nada pese a que tus labios pronuncian una plegaria y una oración eterna; no se que explicación darle a que cuando me quedo esos segundos contemplándote, abriéndote mi corazón, eres tú la que me alienta, la que me consuela, en vez de ser al revés, debería ser yo la que te consolase, esas lágrimas por desgracia no son de alegría, si no de pena, por tu hijo...Cautivo...y sin embargo las mías...¿de qué son?: de alegría, de agradecimiento, de compasión, de añoranza, de esperanza, de soledad si tu no estás cerca...
Es curioso, como me late ahora fuerte el corazón cuando te pienso y como pierdo la cuenta de las pulsaciones cuando estoy junto a ti en la capilla...el domingo no será mi cuerpo el que responda, si no mi alma quien lo sujete para acercarme a ti, porque se quedará paralizado al verte...demasiada belleza, me retiene los pasos y esa mirada de ciega hasta la razón...
Señora...¿que más te puedo decir que no te haya gritado en silencio cada vez que te veo?
Padre, mi corazón no puede aguantar verte con ese dolor, esa cara de angustia y amargura,
¿por que tanta pena?
Ni siquiera lo quiero pensar, Señor...
Pero yo también puedo sentirte, no creas que me olvido de Ti...
Sabes que eres mi delirio, San Pablo y Sevilla entera sabe que eres mi Cautivo, mi Cautivo de los ojos verdes, la esperanza de tu barrio, la ilusión del Lunes Santo, la devoción de los que te necesitan para salir adelante...
No te olvido, no...por que sé que eres el lucero que cada noche me vela y me cuida, eres el aliento que me hace respirar en los malos momentos, eres tu quien me bendice al entrar en tu barrio y al salir por tus puertas, eres tú siempre al primero que miro y al último al que despido...eres quien me ha logrado hacer llorar con solo una levantá...
Al abrirse esas puertas...quise morir de tristeza, no me lo quería imaginar...
Ya lo negaba cuando intentaba llegar hasta Ti, corriendo por tu patio, buscando explicación a lo que minutos antes me habían dicho: "No sale"
¡No podía ser! Y no me importó ni quien, ni como, ni cuando, ni por que, sólo quería verte...para mi ya se había acabado todo, ya el resto de la semana no tenía sentido sin Ti...ya el Lunes se había acabado para mí...ya no iba a correr hacia el Salvador para alcanzarte...ya mi cámara se puso en huelga y no quiso fotografiar a nadie que no fuera a Ti...
Ya no quería marchas de Triana si no te la tocaban a Ti...La Pasión no sonaría fuerte en mi pecho a golpe de tambor y corneta, Pureza no me haría enloquecer de emoción si tu no la bailabas, no escucharía ningún Ahí queó de tu capataz...ni siquiera podía imaginarme una chicotá de tus costaleros, por que cada una es única y sublime...
¡POR QUE SIN TI, CAUTIVO Y RESCATADO, SEVILLA SE QUEDÓ HUÉRFANA Y LA GIRALDA LLORÓ PORQUE NO PUDO VERTE!
Para quien me viese llorar aquel día por televisión, ya sabeis la verdadera razón...































